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El Televisero

OPINIÓN | Loles León recoge sus frutos

 EL PORQUÉ DE LAS COSAS CATÓDICAS | Por Jesús Carmona.

 

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Tengo la palma de la mano roja de tanto aplaudir a Miren Ibarguren por su respuesta a Marisa Jara. No se puede ser más sublime y educada. Verán, Marisa Jara es una chica…casadera. Vamos, que se la conoce por contraer matrimonios cada cierto tiempo y salir en las revistas del corazón.

Es importante que sepan su cualificada biografía para entender el enmarque. Resulta que esta mozalbeta opinó sobre el estreno de la semana, ‘Anclados‘. Tildó la serie de “patética” e Ibarguren le contestó, sagaz: “Gracias. La tuya qué tal va. Besos”. Ante esto, sólo le queda a la tal Jara cavar un hoyo y desaparecer. Para opinar con tanta ligereza hacen falta tres premisas fundamentales: estar moral y laboralmente cualificado, tener los riñones bien cubiertos y ser inteligente. Lo sentimos, Jara, debes abandonar la palapa.

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Este chascarrillo, que ha hecho las delicias de la prensa especializada, me ha recordado a Loles León. Fíjate, qué irónica la vida, relacionando a una señorita venida a menos con una actriz de abolengo. Con Loles tengo muchos sentimientos encontramos, y no sé ordenarlos. Pido disculpas de antemano. Se puede alegar que está moral y laboralmente cualificada para todo, pero carece de inteligencia. Y creo que lleva mucho tiempo suicidándose mediáticamente. Lo cual me hace ver que está, además, mal asesorada.

Esta señora de la escena ha sido siempre muy clara, transparente y ha enarbolado su carácter liberal y socialista por cada recoveco televisivo. Y le fue bien, incluso se le aplaudió tal osadía de expresar lo que sentía, y defenderlo.

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Pero de aquellos tiempos de luces, de sardanas intelectuales, de arengas populistas, nada queda. Y la sombra se ha cernido sobre ella. ¿Por qué? Por no saber manejar los tiempos, no ser cauta y no saber reconducir una carrera profesional que de un tiempo a esta parte quedó deslucida por un lazo naranja que le costó no sólo un disgusto, sino el apartamento de la playa y afiliarse a la lista del paro.

Loles León siempre se ha quejado de los estrangulamientos de Hacienda, ha sido la abanderada de la causa. Y ha denunciado lo dura que es esta situación para los actores. Y precisamente por eso creo que carece de inteligencia. Aquí hay una dicotomía fácil de solventar para unos y complicado –por lo visto- para otros: comer y bañarte en tu apartamento de la playa o defender causas perdidas. La opción de León es pública: está arruinada y en el paro.

Vaya por delante que me parece una actriz bárbara de este país, que esto es un artículo de opinión. Le aconsejo a Loles que haga autocrítica, que analice su evolución en los últimos años, que valore sus declaraciones y que vea ‘Anclados’, donde Rossy de Palma tiene un papel fijo.

Y quizás Rossy haya defendido –con inteligencia- lo mismo que ella en tiempos más liberales. Todavía recuerdo cómo se le llenaba la boca a Loles en Amigas y conocidas -en esos momentos iníciales en los que todos veían en ella un fenómeno por pulir- diciendo que en su casa no se sintoniza Telecinco y que riñe a su entorno cuando pulsan el cinco en el mando. Ay, ay. Cuando escupes alto, te puede caer. 

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